Si supieras

20 de Diciembre de 2005 a las 5:02 pm | sobre Poesía | 1 comentario

Se me escapan silencios,
y se truncan aquellas alboradas,
que quisieron amar demasiado deprisa,
sin algunos detalles inherentes,
al color azulado de los mares.

Si supieras que amar es compromiso,
que es palabra letal si se le pisa,
y se guarda en la gélida noche,
la que el dolor trajo como olvido…

¿Si supieras que el ser es entelequia,
si se entierra entre páginas platónicas,
y se cubre de barro y se cercena?

¡Cuanto me duelen las entrañas,
cuando muere la palabra entre tinieblas,
y te llamo insistente entre violetas!
y se derraman pétalos de rosas,
en los caminos de piedra que se marchan.

Si supieras cuantas cosas callé,
mientras pasaba la tristeza por mi casa,
para herir el pasado y dejarlo exhausto,
en aquella senda impávida del tiempo.

Si alcanzaras saber
cuanto lloré tu despedida,
¡Si supieras cuanto te amé en silencio!
¡SI SUPIERAS…….!

¡Que difícil no amarte!

20 de Diciembre de 2005 a las 4:59 pm | sobre Poesía | 1 comentario

a ti,
mujer,
que habitas en el tiempo,
y en todos los contornos de la luz,
en las montañas,
en las praderas verdes,
en todo lo que soy…
A ti,
pensamiento de lino,
palabra de amor,
beso,
ternura,
brisa de primavera,
amapola,
¡Que difícil no amarte!
A ti,
mujer,
que vagas,
que levitas en mi,
estrepitosamente,
como hada que llega,
y me brinda el amor de las primeras horas,
consolando aquellos olvidos,
que tanto daño hacen,
cuando se clavan en el ser,
y lo atan,
y lo hacen lúgubre.
A ti,
mujer,
que sabes como nadie,
que el cielo no es distante,
ni distinto,
ni siquiera un territorio.
A ti,
mujer,
cálida cintura de trigo,
que habitas en el tiempo,
¡Que difícil no amarte!!

Belen Maria

20 de Diciembre de 2005 a las 4:57 pm | sobre Poesía | 13 comentarios

Barcos de amor navegaron en tus sueños,
En aquel otoño de un verano que se fue
Liberando las más puras ilusiones
Elevando tu ser a las alturas, dulce niña,
No estamos solos, ni sentimos horror,

Miramos alto, muy alto, y presentimos,
Aquellas poesias que te hicieron posible,
Rimando entre versos eternos, celestiales,
Inigualables por su muda inocencia,
Ahora,no moveran mi fe los que lo hicieron.

(Vaya este acróstico, a mi niña del alma, paloma herida, que murió en el asfalto, entre versos, hace 25 años, en aquella absurda región de las sinrazones)

Oda al vino

13 de Diciembre de 2005 a las 10:27 pm | sobre Poesía | 2 comentarios

Si me muero en la sierra del tiempo,
y se fueren desnudos mis sueños,
no me busquen ni santos ni lujos,
ni siquiera madera de roble.
Si por suerte me muero descalzo,
que me limpien el alma los duendes,
que me entierren en vino las hadas,
y me canten un requien de Mozart.
Yo no quiero la muerte, lo juro,
ni evitar que la vida se vaya,
solamente deseo en silencio,
que se lleven al mar mis lamentos,
mis temores, mis penas y un manto.
Y si el alba no llega entre rosas,
ni la luz me acurruca en su seno,
yo te pido mi amor que me asistas,
que me traigas poemas de Lorca,
y también azucenas y dalias.
Y si el vino que alegra los sentidos,
perfumando con su aroma mi alegría,
por causa de algún mal no me llegara,
le dices a la muerte que se vaya,
que jamás regrese hasta mis playas.

Nota: Porque el vino y la esperanza,
son dos productos que no deben faltar,
en la despensa del corazón del hombre.

Tú, que habitas en el tiempo

13 de Diciembre de 2005 a las 10:19 pm | sobre Poesía | 1 comentario

Mujer que habitas en el tiempo,
en los mares de sales perfumadas,
en sus confines,
en las inmensas orillas de los rios,
y en los surcos perennes de las lágrimas,
regresa hasta mi casa, allí te espero.
Abriré todas las puertas y ventanas,
y de alfombra te pondré mis brazos,
ataviando con besos tu presencia,
acallando los ruidos
que ahuyentan el amor,
y escribiré para ti
el más dulce de los versos,
entre rosas, lino y esperanza.
Buscaré entre los mares de plata,
los recuerdos que volaron en pos del infinito,
equivocando el rumbo.
Y con todo en la mano,
con los sueños,
con el alma guardada,
te esperaré en la alcoba para amarte.

Dulce melodía

7 de Diciembre de 2005 a las 6:01 pm | sobre Poesía | No hay comentarios

Entró la noche hasta la alcoba,
y entre silencios misteriosos
la tímida sonrisa se hizo coro,
con notas y arpegios del otoño.

Tú estabas pensativa entre algodones,
con luceros de plata entre las manos,
y cariño guardado en el desván.

¿Esperabas tal vez que alguien llegara?

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